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A veces, de forma inconsciente o no, confundimos el miedo con la fobia y viceversa. La palabra fobia, deriva de Fobos en griego antiguo. Este señor era hijo de Ares y Afrodita y era la personificación del miedo, un trastorno de salud emocional o psicológica que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas.

El normal que el ser humano tenga miedo, al igual que cualquier otro ser del reina animal. Pero, una cosa es ese miedo natural y otra muy distinta el necesitar ayuda médica para superarlo. En esos casos el primer paso es reconocer que tenemos un problema.

Y, hablando de miedo, ¿quién tiene miedo a los fantasmas?, o ¿a algunos de los temas aquí tratados? Personalmente cuando era joven, lo que no quiere decir que ahora sea viejo, tenía miedo a la muerte. Pasada la juventud ese miedo desapareció al comprender que significaba algunas cosas.

Si tenemos amueblada nuestra cabeza como Dios manda esos miedos no deben de existir. Y, en el caso de que existan, no participar en determinadas practicas o juegos, como puede ser el de ese tablero diabólico que un vaso se desplazxa por él indicando determinadas letras que forman palabras. Me refiero al teléfono para hablar con muertos, espiritus o seres de otros mundos y planetas.

Continuando con estos temas, en mi circulo intimo he comentado más de una vez que cuando me muera quiero que metan en la caja un baston y un martillo. Para seguidamente añadir que es por si me da por volver a incordiar a más de uno que se quede en esta vida.

Una recomendación para esos que se queden aquí: utilizar el teléfono de los muertos para preguntar cuando regresaré, y de esa forma estar prevenidos y que no tengan miedo. Mientras tanto prometo seguir dando mucha guerra.

Sin ninguna duda la foto utilizada es la más apropiada para complementar hoy mis palabras.