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El duende es una criatura mitológica fantástica de forma humanoide pero del tamaño de un niño pequeño que está presente en el folclore de muchas culturas. El nombre proviene de la expresión “duen de casa” o “dueño de casa”, por el carácter entrometido de los diendes al “aparecerse” en los hogares y encantarlos. Para otros procede del árabe “duar de la casa” (que habita, habitante).

A este entrometido personaje se le culpa de la gran cantidad de casas encantadas existentes en nuestra comunidad; e incluso de ser responsable de lo que se denomina como poltergeist. Otro fenómeno que nada tiene que ver con  los duendes burlones.

Esta última expresión procede del alemán “poltern (hacer ruido) y geist (espíritu). Es un fenómeno paranormal que engloba cualquier hecho perceptible, de naturaleza violenta e inexplicable inicialmente por la física, producido por una entidad o energía imperceptible.

Cuando en una vivienda nos encontramos con objetos, cuadros, vasijas u objetos de pequeño tamaño, aunque a veces son grandes, que se caen al suelo o se mueven sin causa aparente, ¿a quién debemos de culpar?, ¿al duende burlon? O ¿al poltergeist?. O, ¿a caso a un suceso producido por algún miembro de la familia que habita esa vivienda?.

Estamos ante un interrogante algunas veces difícil de aclarar o solucionar. Se habla muy a la ligera de ellos, sin tener en cuenta otras explicaciones o teorías.

Casas encantadas o con poltergeist hay muchas en Andalucía; quizás más de las que nos imaginamos. Cádiz capital, Fuentes de Andalucía (Sevilla), Sanlucar de Barrameda (Cádiz) son solo un ejemplo de las localidades donde nos podemos encontrar algunos de estos fenómenos; incluso casas con fantasmas, como la Casa de Las Cadenas de Cádiz.

No nos tomemos a la liguera estos sucesos. Y si lo hacemos tengamos presente al personaje que ilustra estas líneas. Seguro que una noche de esta cuando estemos durmiendo viene y nos tira de las orejas para comprar si de verdad dormimos o no.