20150224095734-sin-titulo.jpg

La palabra latina sudarium significa en su origen un lienzo o pañuelo que sirve para cubrirles el rostro a las personas muertas y demostrarles sus respetos. La palabra griega soudarion, que significa lo mismo, no se halla más que en los evangelistas. Ambas no se pueden confundir con sindon, que era una sabana, que puede significar vestido que servía de camisa.

El Santo Sudario de Oviedo, conocido también como el pañolón de Oviedo, es una reliquia de la Iglesia Católica que se encuentra depositado en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Se trata de un pañuelo de lino manchado de sangre y algunas quemaduras de vela.

Tiene forma rectangular, medidas de 83x53 centímetros y es venerado como una de las prendas funerarias descritas en la Biblia. San Juan menciona un “sudario” que cubría la cabeza y una prenda de lino o “vendajes” cubriendo el cuerpo de Jesucristo.

Días pasados se ha vuelto a comentar los resultados de investigaciones realizadas y comparaciones con el otro mal llamado sudario que cubría o vendaba el cuerpo de Jesús.

No existe correspondencia con la sangre; pero, si con el polen hallado en ambas prendas. También coinciden determinados puntos que se corresponden con heridas.

¿Tenemos en Oviedo el autentico pañuelo que cubrió el rostro del Hijo de Dios? ¿Y en Turín los vendajes de su cuerpo?

Desde hace siglos se intenta dar respuesta a ambas preguntas y pasaran también siglos intentando realizar nuevas investigaciones que apoyen la teoría de que estamos ante las dos prendas mortuorias descritas en la Biblia como pertenecientes al hombre que vino a la Tierra a salvarnos del mar.

La religión y la ciencia van por caminos distintos. Pero, ¿convergerán en este caso ambas en afirmar que sin ninguna duda estas reliquias son autenticas? Lamentablemente ninguno de nosotros conoceremos la respuesta.

Como no puede ser de otra forma, es obligatorio en este caso usar una de las muchas fotografías existentes del Sudario de Oviedo para ilustrar la entrada.