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En mi anterior entrada hablaba de un mensaje dejado en este blog, hace unos días, relacionada con mi replica a un trabajo publicado en Diario de Cádiz del domingo 21 de agosto del pasado año titulado El “Caso Conil”: detracción en estado puro; y firmado por José Maria Puya Braza. La Revista Ministerio en su número 136, que ve la luz este fin de semana, lo reproduce.

Tanto el año pasado como ahora el Sr. Puya, que no tengo el placer de conocer a pesar de haberle propuesto el vernos, no aporta nada nuevo al caso. El motivo: no hay nada que aportar y todo lo que se debía decir se dijo en su día.

En más de una ocasión he afirmado que por mi parte no existen inconvenientes para entrevistarme con cuantos investigadores estén interesados en conocer los documentos que obran en mi poder, cosa que vuelvo a reiterar nuevamente y de forma publica. Pongo como ejemplo a Joseph Guijarro, que después de pasar juntos todo un día, publicó en la desaparecida revista Karma 7 dos amplios reportajes; valiéndole criticas dignas de ser reproducidas en cualquiera de los plenos de control al gobierno que se celebran en el Congreso de los Diputados de forma semanal.

En esta historia quizás lo menos conocido sea el informe psicológico emitido por el Psicólogo Clínico Don José Fernando Calvo Mauri y al que me he referido numerosas veces en el libro publicado en su momento. En el mismo se hablaba de efecto eco, intoxicación y fabulación ilusoria. Afirmándose, entre otras cosas, que el relato de lo sucedido fue por consenso de los testigos.

Un señor pretendió unir el caso al de Voronezh (desaparecida URSS), utilizado como argumentación a este y viceversa, para escribir un libro. Cosa que no pudo hacer por demostrarse que en ambos no había pasado nada. Este es el único y verdadero motivo de que de vez en cuando vuelva el suceso a la palestra.

Amigos e investigadores conocedores en profundidad de esta historia me han aconsejado que debo replicar en la forma apropiado. Cosa que espero hacer próximamente en la misma revista, la Web de Geifo y la de Andalucía Misteriosa. Aunque os adelanto: desde hace años no hay nada nuevo que aportar a favor o en contra. Todo está ya dicho.

Para ilustrar esta entrada he utilizado una fotografía de las luces de un buque de similares características al implicado, que se encontraba más o menos a la misma distancia de la línea de costa en una conocida playa gaditana.