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Se llama milagro a un evento atribuido a la intervención divina (Diccionario de la Lengua Española). Encuentra su raíz en el la palabra latina  miraculum que significa “mirar”. Los latinos llamaban miraculum a aquellas cosas prodigiosas que escapaban a su entendimiento, como los eclipses, las estaciones del año y las tempestades. Así, miraculum proviene de mirari, que en latín significa “contemplar con admiración, con asombro o con estupefacción”.

La próxima semana los cristianos celebran la pación, muerte y resurrección de Jesucristo. Estamos ante el hecho más importante de la cristiandad. En otras religiones sus profetas murieron cuando les tocó su hora pero no resucitaron; en cambio, es el hecho fundamental de la religión cristiana. Prometiendo a quienes cumplen con las normas la resurrección al final de los tiempos y compartir el cielo con el creador.

Un milagro es lo que se tiene que producir para encontrar el avión malayo desaparecido hace ya un mes y del que no existe rastro alguno. Independientemente de lo dicho aquí circulan distintas teorías no comprobadas de lo que pudo pasar.

Se habla de secuestro cibernético, que se encuentra en el  Atolón Diego García (Océano Indico), que ha pasado a otra dimensión, de un suicidio colectivo, etc. Estamos ante la búsqueda más cara de la historia y quizás nunca sepamos la verdad.

Esperemos que esta Semana Santa sea de descanso para todos y quienes nos dedicamos al mundo del misterio nos encontremos con alguno distinto a la muerte y resurrección del Hijo de Dios.

Nada mejor que usar una imagen de una supuesta estatua que llora sangre, uno de los muchos milagros que se producen a lo largo y ancho de este mundo, para ilustrar esta entrada.