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Cadejo o “el cadejo” es un animal legendario de la región mesoamericana, siendo muy conocido en las zonas rurales e incluso urbanas de Centroamérica. Se dice que es un mítico perro que generalmente se le aparece a quienes deambulan a altas horas de la noche y al que se le atribuye poderes milagrosos.

Estamos ante una antigua leyenda que afirma que todo ser humano posee un animal de compañía; de tal manera que la enfermedad o la muerte del primero conlleva la enfermedad o la muerte del segundo. Podemos compararlo en la actualidad con el pensamiento cristiano de que todos tenemos “un ángel guardián”.

Los hay blancos y negros; y hablando de blanco me viene a la mente lo que se denomina espíritu blanco. Por lo general los correos que habitualmente recibo calificados por el servidor como spam suelo eliminarlos automáticamente. Pero, de vez en cuando leo algunos.

El pasado día 24 recibí uno de esos correos donde una vidente me informaba que un espíritu blanco estaba intentando comunicarme algo. Lo estaba intentando a través de un objeto que se encontraba en mi casa y me preguntaba si no había notado nada raro, algún objeto que sin explicación se caía, etc.

Disponía de tres días para averiguarlo y en caso contrario me recomendaba la llamara y ella me contaba. Como es natural no me preocupé por averiguar que objeto era ni de la vidente.

Soy una persona que gozo de buena salud y con los problemas habituales que a todos nos está tocando vivir en estos instantes. Por tanto, nada por lo que preocuparse.

Pero, el día 26 dentro del plazo establecido en ese correo, a primera hora comencé a sentirme mal y sin pensarlo dos veces acudí de inmediato al ambulatorio que se encontraba de guardia y de allí me derivaron al hospital para una adecuada evaluación médica.

Todo quedó gracias a Dios en un susto y me lo tomé como si hubiera decidido pasar el sábado viendo a varios médicos y un especialista.

Esta mañana me ha venido a la mente este mitológico personaje americano y su relación con las creencias cristianas; y, de paso con lo que se afirma de los espíritus blancos.

Me pregunto si de alguna forma alguien, o mi “ángel guardián”, me ha querido avisar del susto que me he llevado esta Semana Santa. Dejo la pregunta en el aire y la conclusión es que a partir de determinadas edades debemos pensar en cuidarnos. Lo que me pasó el sábado nunca antes me había pasado, era la primera vez.

Ahora la duda es si utilizar una imagen de un espíritu blanco o del perro mitológico para ilustrar esta entrada. Al final me decanto por el perro.