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Días pasados afirmaba que la próxima noche de Todos los santos pensaba ir a un determinado lugar de Cádiz capital, echar unas monedas y esperar a escuchar lamentos. Me estoy refiriendo al Callejón del Duende en el Barrio del Populo.

Cuenta la leyenda que allí fueron ajusticiados un capitán francés y hermosa joven gaditana que cometieron el delito de enamorarse. Y, desde ese momento, la madrugada del día de Todos los Santos se escucha sus lamentaciones. Aunque hay quienes afirman que es durante las noches de todo el año.

Hasta aquí la leyenda; pero, detrás de esta al igual que otras hay algo real.

El Callejón debe su nombre a un pirata gaditano apodado “El Duende” y se utilizaba para entrar contrabando en la ciudad procedente de Puerto Chico o Puerto Piojito. Por aquellos años no se encontraba tapiado su fondo.

Algunos investigadores fechan el suceso durante las guerras napoleónicas en el año 1808. Debemos recordar al lector que durante la Guerra de Independencia el ejército francés jamás entró en Cádiz; y por tanto, fue imposible ese romance.

Tenemos que remontarnos al Trienio Liberal y a los Cien Mil Hijos de San Luis, en concreto al año 1823. Gracias a la traición del Rey Fernando VII Cádiz se rinde y el ejército francés entra en la capital para liberar a un cobarde traidor: el Rey.

Solo hay que investigar un poco para datar correctamente esta historia, de la que parte la leyenda que esa noche me llevará a intentar comprobar si efectivamente se escuchan los quejidos de estos enamorados; cuyo recuerdo está presente en los vecinos del barrio.

Desde aquí quiero darle un tirón de orejas a quienes en el pasado y ahora rigen los destinos del Ayuntamiento de Cádiz y su patrimonio, que mantienen el lugar cerrado con barrotes y en estado ruinoso. Ha desaparecido hasta el cartel explicativo que se encontraba en el lugar y parece que no es verdad que nuestro actual alcalde sea profesor de historia.

Al menos esperemos que ese día nos dejen poner, como antes, dos cisnes de cerámica que se miran; con una vela en el interior de cada uno, que representa a esta enigmática pareja. Y, por supuesto, que los conocedores de la leyenda acudan a tirar sus monedas en la esperanza de escuchar esos suspiros de amor y angustia. Y de paso reafirmar su amor eternamente.

La traición de un rey entregó a Cádiz y sacrificó el amor de una gaditana, ¿estará actuando de igual forma el profesor de historia del que hablábamos anteriormente?

El Regidor Perpetuo de la ciudad es Nuestro Padre Jesús del Nazareno. Los demás vendrán y se irán…. Y seguiremos recordando el amor de esa pareja y ese callejón.

¿Acaso el amor entiende de nacionalidades y luchas internas?....