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Algunos años después del bárbaro ataque anglo-holandés del año 1596 Cádiz contaba con un único hospital, conocido como Hospital de la Misericordia, para una población de 10.000 habitantes. Contaba con 20 camas, de las cuales solo 2 eran destinadas a mujeres. Por ese motivo muchas mujeres gaditanas morían sin atención de ningún tipo en las escaleras o portales de los edificios oficiales.

En el año 1634 se comienza a gestar el Hospital de Nuestra Señora del Carmen, vulgarmente conocido como Hospitalito de Mujeres, gracias a que el Capitán Diego de Aguirre otorgó su testamento en Cádiz el 28 de abril de 1634 y la labor de Fray Gerónimo de la Concepción.

En un primer momento se instala un humilde hospital para mujeres en la calle Carnicería del Rey, hoy Calle Columela, que cuando se queda pequeño se traslada a su actual ubicación en la calle Hospital de Mujeres.

En el año 1963 por la falta de medios económicos el Obispo Antonio Añoveros procede a su clausura y se convierte en la sede de Caritas y del Obispado de Cádiz Ceuta.

Estamos ante un edificio lleno de misterios de todo tipo largos de contar aquí. Pero, es digno de destacar su escalera imperial única que nadie sabe cómo se sustenta. Igualmente es muy curiosa la  distribuido en el primer patio el vía crucis donde las distintas estaciones se encuentran numeradas en orden no correlativo. Al igual que, un cuadro colocado en el zajuán del edificio, donde se puede apreciar a la Virgen del Carmen venerado desde siempre por todos los gaditanos; que dejan sus limosnas y ofrendas. No hay un solo viandante que pase por esa bendita puerta y no entre a orar unos minutos ante ese cuadro.

No obstante, existe en el edificio un estrecho pasillo por donde solo puede entrar una camilla. Supongo que el lector se imaginará para que se utilizaba. El lugar carecía de tanatorio.

Otro misterio es su iglesia, cerrada desde el exterior, y custodiada por guardias de seguridad; en la cual descansan los restos de la familia del capitán vasco anteriormente citado. En sus muros, o colgado de ellos, un cuadro del Greco digno de admirar. Y, cuando ese guardia de seguridad, al entrar, enciende la luz es cuando de verdad se aprecia la riqueza existente allí.

¿Qué otros misterios esconde este hospital?. Espero volver sobre el tema para contarlos.

En toda esta historia hay una gran olvidada, cuya labor es desconocida por muchos gaditanos, la Madre Antonia de la Cruz con sus terciarias del Carmen; mujer que construye un hospital para las mujeres gaditanas. Es también de agradecer a esta monja la construcción de un beaterio para su congregación.

Nada mejor que un detalle de esa escalera imperial para ilustrar la entrada.

En otro momento hablaremos de los distintos fenómenos existentes en el edificio. Hoy estas líneas deben de ser tomadas como un humilde homenaje a esa beata que se merece ser santa.