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Un vampiro (femenino: vampiresa) es, según el folclore de muchos países, una criatura que se alimenta de la esencia vital de otros seres vivos –la sangre- para así mantenerse activo y vivo eternamente. Así mismo, en algunas culturas orientales y americanas aborígenes, el vampiro es una deidad demoníaca o un dios menor que forma parte del panteón siniestro de sus mitologías.

¿No os habéis dado cuenta alguna vez que la presencia de alguien os corta el aliento? Si es así, posiblemente fuisteis víctimas de lo que se denomina vampirismo psíquico.

Se afirma que una persona de aura poco desarrollada y con recursos energéticos deficientes tiende a crear un patrón de comportamiento de adaptación, que suele invadir el sistema del aura de las personas que la rodea y absorber su energía.

En este caso, no necesitan sangre para vivir eternamente. Son personas de carne y hueso, como nosotros,  que toman si pedir permiso todo lo que se encuentran a su alrededor y no da nada a cambio.

Preparando estas líneas he descubierto algunas cosas curiosas relacionadas con los vampiros. Por ejemplo, en Nueva York (Estados Unidos) existe una sociedad vampirica compuesta por unas 1.500 personas que viven y se comportan como vampiros. Salen de noche, al no soportar la luz de sol. Beben sangre de animales, se reúnen en una especie de cripta decorada al respecto, etc. No es de extrañar que si en nuestra vieja Europa, cuna de siniestros personajes como el Conde Drácula, ya exista alguna de estas sociedades.

¿Estaremos volviendo hacia atrás en el tiempo en busca de los personajes míticos de la antigüedad? Hace unos meses, en cuestión de días y sin causa aparente, perdí unos pocos de kilos. Al principio no lo pensé; pero, poco después me pregunté si alguien de mí alrededor era un vampiro psíquico.

Por ahora he descartado a gran parte de mis amigos y sigo buscando al culpable. ¿Eres tú amigo lector? Si es así, ten mucho cuidado: cuando te descubra me lanzaré sobre tu cuello, buscaré tu yugular, te morderé y chuparé toda tu sangre.

Sí, amigo lector, yo soy uno de esos vampiros de los de siempre. De los que necesitan sangre para sobrevivir. Ahora mismo tengo mucha sed. Así que tener mucho cuidado, llevar al cuello un crucifijo y ajo en los bolsillos… No sea que me de por saciar mi sed con vuestra sangre.

Y, nada mejor que ilustrar esta entrada con un retrato mió….