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Una mañana de julio de 1947 el granjero Mac Brazel, propietario de una granja localizada en Corona, muy próxima a la localidad de Roswell (Nuevo México) encuentra en sus tierras un extraño objeto que parece estrellado; informando de su hallazgo al Sheriff de la localidad. Interviene la Fuerza Aérea americana y las autoridades.

Pocos días después la prensa de medio Estados Unidos se hace eco del extraño hallazgo, dando lugar a lo que se ha denominado como incidente Roswell, del que se cumple ahora 60 años. Convirtiéndose, para muchos, en el inicio de la ufología.

Auténticos ríos de tinta se han vertido desde entonces; y a pesar de haber transcurrido más de medio siglo aun nadie se pone de acuerdo en lo que realmente pasó ese día en la granja. Se ha afirmado que esos restos pertenecen a una nave extraterrestre y entre ellos se encontraron los cadáveres de varios seres de otros mundos.

A mi juicio el suceso se encuentra tan enmarañado e intoxicado que actualmente es imposible saber a ciencia cierta la verdad.  Los escépticos afirman que las pruebas existentes son insuficientes y que la historia no se sostiene; mientras que los que se encuentran a favor opinan totalmente lo contrario.

Muchos de los que me siguen conocen perfectamente lo que opino sobre la existencia o no de vida fuera de nuestro sistema solar. Creo que no somos los niños bonitos de la creación y que en algún lugar debe de existir vida.

Una cosa es afirmar lo anterior y otra totalmente distinta añadir que esos seres nos visitan. Actualmente con las leyes de la física en la mano lo veo improbable por no decir imposible. Sirvan estas pocas líneas para hacer constar que ahora se cumple el 66 aniversario, dejando que quienes se encuentran a favor y en contra del incidente se sigan peleando.

Como viene siendo habitual, utilizaré una de las mugrosas imágenes existentes para ilustrar la entrada.